Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como ciencia ficción

Microrrelatos

Pesadilla sin fin No sé de dónde han venido los invasores. Pero cada vez que los miro, me arrancan los ojos nuevamente. Desdichado viajero del tiempo Siempre he sido muy desdichado. Estoy convencido de que la causa principal es el hecho de ser huérfano de padre y madre, e hijo único, por lo que estoy demasiado solo en el mundo. Después de mil fracasos, he conseguido hacer funcionar mi máquina del tiempo. Mi firme propósito es volver y convencer a mis padres de que no realicen el viaje en que ambos mueren después de dejarme en casa de mis abuelos. Llego y encuentro a mi madre embarazada. Es una madre, y no pregunta nada. No necesito explicarle nada. Inmediatamente entiende quién soy y me abraza tan fuerte como yo la abrazo a ella. Mi padre, el policía, vuelve a casa para almorzar con mi madre. Nos encuentra abrazados y sin decir palabra, desenfunda y nos mata a los dos. Claudio Avi Chami

Prisionero en otro planeta (Cuento de ciencia ficción)

  Son altos, muy altos. Mucho más altos que yo. Siento que vivir entre ellos es vivir en un bosque de extremidades, que es casi lo único que alcanzo a percibir de su presencia. De vez en cuando, sin que yo entienda cómo, alguno de ellos hace un movimiento imposible y de repente me encuentro frente a frente con un rostro. Tienen dos ojos como yo, pero la nariz y la boca son ridículamente pequeñas. Es imposible entender como pueden comer. Pero de todos modos, e invariablemente, el gesto de sus rostros es aquel que he aprendido a entender como de amor y felicidad. Me quieren y me cuidan. Comida y resguardo nunca me faltan. Dos o tres veces al día me sacan a pasear.  ¿El  Sol que veo en el cielo es el mismo Sol que recuerdo desde siempre… o estaré perdiendo la memoria? No estoy solo en este planeta. A veces, durante mis paseos, veo otros como yo con sus amos. Y en algunas de esas ocasiones, me permiten acercarme a mis semejantes. Esos son momentos de gran emoción… pero pasado...

Cosecha de dinosaurios (Cuento de ciencia ficción)

El gerente de la sección revisó los informes y, con un gesto que era una mezcla de resignación y furia, se dirigió a su empleado, que a la sazón era también su sobrino, y que estaba en la oficina vecina, gritándole: – Synthrax, ¿has sembrado ya los dinosaurios en el cuarto planeta del Sol? Synthrax apartó la mirada de su consola con desgano. Su cibermundo llevaba una ventaja ajustada contra los de sus dos amigos. En ese momento era imperativo que se concentrara en ganar. – Por supuesto, tío – dijo el aludido con voz ausente, devolviendo su mirada a los parámetros del juego. Su tío optó por no seguir desgañitándose, por lo que comenzó a acercarse subrepticiamente a la oficina del inútil de su sobrino. Cómo era de esperarse, estaba nuevamente jugando con sus estúpidos amigos y sus no menos estúpidos cibermundos. Se detuvo a escasos centímetros de los oídos del infeliz y le espetó con un rugido: – ¿Están todos los parámetros del cuarto planeta en sus valores nominales? Su sobrino saltó va...